miércoles, 26 de enero de 2011

"INICIATIVA": UNA NUEVA CARTA ABIERTA

Comparto con todos y todas, un ensayo muy claro y consecuente, a modo de "carta abierta", escrito por Jorge Makarz, ensayista, docente, militante político y actual Coordinador de Investigación del INADI. Es también coordinador de Espacio INICIATIVA, una página en donde se pueden leer ensayos y entrevistas muy interesantes de intelectuales argentinos, en su mayoría de la Univerdad de Buenos Aires. A continuación, reproduzco uno de ellos que abarca un tema que vengo tratando desde el mes pasado, sobre la curiosa relación cuasi-simbiótica que se produce entre sectores de la izquierda argentina y la derecha neoliberal y conservadora, durante los procesos democráticos de carácter nacional y popular.
El siguiente ensayo nos demuestra que dicha relación no es tan curiosa y exagerada, sino más bien una realidad con perspectiva histórica.





Un “contubernio” opositor para embarrar la cancha de la transformación

27 Octubre, 2010 Iniciativa

En la década del ´30 Joaquín Coca, militante del Partido Socialista Obrero, publicó un libro en el que llamó “contubernio” al cerrado acuerdo de conservadores y socialistas frente al radicalismo para bloquear cualquier de sus iniciativas parlamentarias y sociales, cuando el radicalismo todavía era un movimiento nacional de transformación. En nuestros días vemos reproducirse, en la oposición política contemporánea, esta práctica del contubernio que, igual que aquella, busca bloquear, entorpeciendo, toda iniciativa orientada desde este gobierno de cuño popular a mejorar las condiciones de las mayorías. Son las oposiciones que surgen frente a la “chusma” -como eran llamadas durante el período yrigoyenista-, o los “cabecitas” -con el peronismo-, nombres con los que las clases dominantes designan la irrupción de las masas en la escena política. El “contubernio” ha sido, y es, un instrumento recurrente para sus objetivos.

En nuestros días, estamos presenciado, una vez más, un contubernio, aunque en una escena política-social completamente diferente a la de aquellos años en que la primera experiencia democrática popular era desafiada por sectores reaccionarios y conduciría al primer golpe de estado argentino que intentaría liquidar los avances alcanzados en el sistema político. Aunque han cambiado los marcos y los actores, la sustancia del “contubernio” permanece intacta. Hoy nos encontramos con un sistema político democrático que contiene un marco electoral ampliado, con una multiplicidad de fuerzas resultantes de la reconfiguración política post 2001 y cuya intensidad está marcada por un gobierno nacional que lleva adelante la ardua tarea de reconstrucción de la catástrofe legada por el neoliberalismo.

Ahora bien, el juego actual de la oposición debe examinarse en su inscripción en un mundo político en reconstrucción. Hay una condición fundamental que define la posibilidad misma y el carácter de este alineamiento del juego político, vinculada con los términos en que se da la discusión en la escena pública argentina. Se trata del restablecimiento de la política como la arena en que se desarrollan y dirimen los conflictos de la sociedad. Actualmente se ha consolidado un paradigma diferente del constituido durante la escena neoliberal, en que los saberes económicos y los discursos despolitizantes dominaban la configuración del espacio público. Con la irrupción del kirchnerismo se ha reinstalado desde un comienzo (y con mayor despliegue desde la disputa alrededor de las retenciones móviles en 2008) el conflicto político como fundamento de la dinámica democrática y, en un plano más general, se ha vuelto a inyectar sentido a la política en su capacidad transformadora. De este modo, esta recualificación del debate público ha incidido no sólo en la progresiva politización de grupos sociales que sólo conocían el vaciamiento neoliberal o en la reincorporación de viejas demandas a las luchas actuales, sino también ha consolidado la politización del debate y del discurso encarnado por la propia política.

Un breve análisis de los posicionamientos de la conformación parlamentaria denominada Grupo “A”, permitirá entender dónde está la raíz común que nutre a estos sectores, cuál es la disyuntiva que se establece para este juego opositor y cuáles son sus límites para construir una alternativa real de poder.

Para encuadrar la conformación de este “contubernio” no se puede omitir lo ocurrido a partir del quiebre que produjo en el campo político la tensión de fuerzas alrededor de la resolución 125 en 2008. Como si la disparidad de los sectores hubiese podido fundirse de la noche a la mañana, detrás de la construcción política rural de la “mesa de enlace” aparecieron, como animales de rapiña, actores políticos de todas las fuerzas opositoras, incluyendo a aquellos que debutaban en ese rol. Recordemos también el modo en que, un año después, el arco opositor confluyó en aquel rapto de euforia por los resultados de las elecciones legislativas de 2009. Ante la heterogeneidad de tal armado, era cuestión de tiempo que empezaran a surgir los vértigos propios de cualquier fin de fiesta. En nuestros días, sectores de centro-derecha intentan correr por izquierda al gobierno apoyando propuestas imposibles como el 82 % móvil de las jubilaciones –en tanto no se fijan mecanismos concretos de financiamiento–, mientras que el espacio “progresista” se le acopla y hace malabares para criticar las políticas transformadoras que había reclamado durante tanto tiempo.

Grupo “a” la derecha

La centro-derecha del grupo “A” se compone de sectores del Peronismo Federal, el PRO y la UCR. Es el espacio que representa los intereses de buena parte del poder económico, una sociedad que incluye a los grupos concentrados de medios de comunicación. La reunión mantenida entre los principales referentes del llamado “peronismo federal” con el CEO del Grupo Clarín, así como el tono del cónclave de empresarios de la AEA y la UIA, realizado recientemente, demostró las grandes coincidencias programáticas de estos poderes con este sector opositor. La experiencia de gestión de Macri en la Ciudad de Buenos Aires, es, asimismo, una perfecta vidriera a través de la cual puede traslucirse cómo una ciudad para pocos puede proyectarse en un país para pocos.

Frente al juego de vanidades, y al ver como se frustran -mes a mes, encuesta por encuesta- las posibilidades de encolumnar a la centro-derecha detrás de Cobos luego del voto no-positivo, Magneto en persona debió poner orden y dio una clara señal sobre su apuesta por una coalición entre el Peronismo Federal y el partido del golpeado alcalde de la ciudad de Buenos Aires, quien anunció en estas semanas que podría volver a probar suerte en Capital y abandonar la disputa presidencial.

Los avatares del progresismo “A”

Mayor dedicación reclama el sector del grupo “A” que se dice “progresista”. Se muestran espantados ante un gobierno que es capaz de materializar un conjunto de enunciados de justicia y equidad que otrora unificaban el discurso de centro-izquierda. En esta sociedad parlamentaria, paradójicamente, ciertos espacios acuerdan con quienes se habían enfrentado durante los noventa. El “contubernio”, decíamos, implica siempre una alta cuota de mezquindad política.

Durante el menemismo el progresismo vivió en su interior lo que para una pareja seria su etapa de enamoramiento. Ante un gobierno conservador, empeñado en destruir el aparato productivo y provocar un proceso de exclusión social, el “espacio progresista” encontró un “mundo perfecto” para entablar la lucha por los valores de igualdad y equidad social. El blanco de todas las críticas y de todos los reclamos era siempre ese Estado que se iba reduciendo, tal como lo impulsaban los promotores del Consenso de Washington. Luego del mareo provocado por la Alianza, a partir de 2003, ante un gobierno que habilitó el campo de acción política necesario para el logro de viejas contiendas, comenzó un nuevo desconcierto.

Iniciado el actual proceso político, la nueva conformación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, las anulaciones de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final y el impulso de los juicios a los militares por la violación de derechos humanos, el cancelamiento por anticipado de la totalidad de la deuda con el FMI, el canje de la deuda y la disminución de los índices de pobreza y desempleo eran logros y/o medidas que ningún progresista podía (¿debería?) discutir. Pero algo sucedió. Como en una relación de pareja, hay un momento en el que se plantea la disyuntiva entre la búsqueda de un proyecto en común o seguir caminos diferentes. Y a buena parte del “progresismo”, siempre le ha costado comprometerse en “algo más grande”, bajo el argumento de resignar la independencia de sus abstractas reivindicaciones

A partir de la total ruptura de algunos de estos sectores con el gobierno K, luego de la resolución 125, la mayoría de las políticas transformadoras conquistadas con el impulso del oficialismo ha sido criticada. Las reestatizaciones de las AFJP y de Aerolíneas Argentinas, la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la extensión de la Asignación Universal por Hijo encontraron siempre un escenario espinoso donde los posicionamientos parecían desconocer la misma oportunidad de garantizar esos avances.

Así transcurre esta historia de enredos en la que los sectores que se decían “progresistas” desconocen las transformaciones sociales iniciadas desde que el país abandonó la senda marcada por el modelo neoliberal. Luego de la resolución 125 se ha intentado elaborar algo así como una historia del progresismo nacional paralela que ignora los logros sociales ganados, y que, con mucho esfuerzo creativo, se opone a medidas antes promovidas por ellos mismos. Lo cierto es que al ver ocupado su espacio, en gran medida, por el gobierno K, tuvieron que redefinirse políticamente dentro del contubernio opositor “A”.

Un breve repaso al progresismo “A”:

En cuanto a Elisa Carrió debe decirse que nada queda del prometedor espacio progresista que supo construir con Alfredo Bravo. Su vocación de crear partidos no se condice con su capacidad de construir poder. Revisando sus posiciones más elocuentes, desde 2003, votó en contra de las reestatizaciones de las AFJP y Aerolíneas Argentinas y de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Hoy día es quien mejor representa los intereses de la Sociedad Rural, proponiendo la eliminación de las retenciones, sin diferenciar entre pequeños, medianos y grandes productores. En este corrimiento con respecto a la Carrió de 2003, hoy se sitúa más a la derecha del centro, apelando a nuevas figuras jóvenes, no tan “progres”, para tratar de recuperar un electorado porteño que evidentemente no sólo gusta de caras bonitas. Habiendo asumido una posición belicosa con el gobierno, su alianza natural es con la derecha. Sus gestos para integrar una pata del “peronismo federal” en su armado (que, a diferencia del peronismo oficialista, concentra la mayor arte de las posiciones reaccionarias) no expresa más que una muestra de este desplazamiento. Agotados sus enunciados progresistas, a Carrió sólo le queda de aquello un discurso apocalíptico y su añoranza por encabezar la propia Revolución del Parque.

Por su histórica posición antiperonista, el Partido Socialista ha rechazado la posibilidad de una convergencia con el kirchnerismo y su alianza con la UCR aparece como inevitable. Empeñada en mantener su bien logrado y concentrado poder territorial (en Santa Fe, bastión de los sectores agrarios), la dirigencia socialista tampoco parece abonar al sueño de Pino Solanas de una “tercera opción”. A un PS que, una vez más, se opuso participar (salvo honrosas excepciones) de un gobierno que le ha ofrecido un espacio de participación, solo le queda resignarse y esperar que la línea alfonsinista del radicalismo –su opción “menos mala”– encabece un “Frente Progresista”, cuyo desafío será evitar modelar su imagen a la luz de la pesadilla aliancista de 1999-2001.

En cuanto a la centenaria Unión Cívica Radical, cabe decir que encontró en Alfonsín (h) el mejor referente ante la necesidad de correrse al centro, luego de la fugaz expectativa que ocasionó el voto no positivo de Cobos. Fue fácil instalar su imagen luego de la muerte del ex presidente. Más difícil es convencer a la gente de que esta “buena persona” tenga capacidad de gestión y el valor necesario para enfrentarse a los poderes económicos. Además, un proyecto progresista impulsado desde la UCR, tiene como límite su fuerte matriz agropecuaria que cala hondo en sus estructuras partidarias del interior del país. El reciente rechazo por parte del radicalismo del interior a la Ley de Matrimonio Igualitario es una prueba más de las contradicciones de este partido político “laico” y “republicano”.

Intentándose posicionar como la “alternativa” progresista, Proyecto Sur transita un terreno por lo menos arenoso. Pino Solanas se acerca a Carrió y enseguida retrocede; propone reformas estructurales, pero éstas “no son tan buenas” cuando el gobierno las realiza. Poco dice acerca de la disputa de poder con los grupos económicos, ni mucho menos, sobre cuáles son las fuerzas sociales con las que cuenta para llevar adelante las batallas soberanas por la nacionalización del petróleo o la reconstrucción del sistema ferroviario argentino. ¿Con Duhalde, con Macri, con el peronismo federal o el radicalismo? ¿O pretende hacerlo solo asumiendo que él puede avanzar en todo el país? Como si la realidad pudiera ser editada cual alguna de sus buenas películas, relata ingenuas propuestas que sospechosamente omiten los conflictos de intereses inherentes a la política. Para este espacio, no distinguir la realidad de la ficción y la constante evasión de las correlaciones de fuerzas reales conducen a que el hecho de no acompañar (salvo en ocasiones puntuales) las transformaciones políticas, económicas y sociales logradas, implica necesariamente la decisión de secundar a la derecha. Esto fue lo que le sucedió un tiempo atrás, cuando, absteniéndose en la decisiva votación por las retenciones móviles, se tuvo que conformar con tomar el papel de “corifeo” de la oligárquica mesa de enlace.

El desafío de sostener el proceso de transformación

El proceso de transformación social que se lleva adelante desde 2003 se ha propuesto construir un país más inclusivo y más igualitario. Viejas ideas progresistas hoy son materializadas y, como en un avispero revuelto, los poderes económicos y sus representantes han salido visiblemente en defensa de sus propios intereses.

Frente a este escenario, los avatares del contubernio opositor, con sus incoherencias, demuestran la incapacidad para asumir los destinos de nuestro país. Tal como ocurrió en Argentina con el gobierno de la Alianza, o como ha pasado históricamente con otros conglomerados opositores, una coalición de izquierda a derecha unificada en total ausencia de programas comunes sólo se sostiene por su propio peso o, dicho de otro modo, sólo es posible ante un proceso político que lidera avances difíciles de negar e inimaginables un tiempo atrás. El interés del contubernio en forzar un ballotage en las próximas presidenciales a los efectos de votar juntos sin tener que dar la cara sobre un acuerdo explícito revela la profunda dificultad para sustentar coherentemente su posición de oposición.

En los últimos tiempos hemos visto cómo los diferentes espacios políticos opositores reunidos en el Grupo “A” han desplegado un arsenal de discursos tendientes a infundir miedo en las capas medias. Ante reagrupamientos y realineamientos políticos que encuentran sus orígenes en la época del menemismo y/o en la crisis de 2001, hoy, el gobierno asume el desafío de seguir encolumnando a los sectores populares (clases medias incluidas) dentro del proyecto político. Se trata de ampliar el horizonte y mostrar que un bosque frondoso es mejor que solo algunos árboles grandiosos.

El desafío para el oficialismo se presenta en términos de seguir edificando una fuerza social capaz de sostener el proceso de cambio que se lleva adelante. Esto implica llevar más allá el proyecto de construcción social que se propuso revertir la matriz excluyente heredada del menemismo. Si no se aborda estructuralmente el problema de la desigualdad social, el camino y la lucha no conducirán por sí misma a la profundización pendiente. La decisión clara de acompañar al gobierno, que asumimos, está en línea con definir la necesidad de construir un tejido social suficientemente denso para llevar adelante las transformaciones sociales pendientes que el país todavía necesita. Para los que no están resueltos a acompañar el proceso la única alternativa, y ésa es la disyuntiva de este tiempo, es la construcción desde una oposición que sólo puede ser liderada por la derecha, con su ya fallido programa neoliberal.

Éste es tiempo de actuar con inteligencia, con decisión, y con precisión al golpear, como corresponde en toda encrucijada, a “filo, contra-filo y punta”, jugando en todos los campos donde sea necesario para sumar las fuerzas capaces de lograr la tan buscada transformación social, que es la expectativa de las mayorías argentinas. No será la primera vez que, cuando llega la hora de apostar a cambios concretos, a muchos “progresistas” la historia les pase por el costado.

"Espacio Iniciativa"

viernes, 21 de enero de 2011

DUERME NEGRITO (y sobre el campo que no sale en la tele)

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito...

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito...

Te va a traer codornices para ti,
te va a traer rica fruta para ti,
te va a traer carne de cerdo para ti.
te va a traer muchas cosas para ti.
Y si negro no se duerme,
viene diablo blanco
y ¡zas! le come la patita,
¡chacapumba, chacapún…!

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito...

Trabajando,
trabajando duramente, trabajando sí,
trabajando y no le pagan, trabajando sí,
trabajando y va tosiendo, trabajando sí,
trabajando y va de luto, trabajando sí,
pa'l negrito chiquitito, trabajando sí,
pa'l negrito chiquitito, trabajando sí,
no le pagan sí, va tosiendo sí
va de luto sí, duramente sí.

Duerme, duerme negrito,
que tu mama está en el campo, negrito...


miércoles, 5 de enero de 2011

VOLVIMOS A BLOGGERS EN ACCIÓN (con nombre nuevo)

Ante el cambio de nombre del blog -antes llamado "Cayo la luna esta mañana"- Bloggers en Acción nos dio una nueva alta a partir del día de hoy. Así que volvemos a formar parte, con otros blogueros tanto periodistas, autodidactas como profesionales, así también intelectuales reconocidos y militantes, de un portal comunitario en donde se puede buscar toda la información del día y reflexiones con profundidad, desde diferentes puntos de vista y conocimientos desde distintas perspectivas . Se trata de un blog nacional y popular, como allí mismo se aclara, donde la realidad es escrita con la voz de los subalternos; puntos de vista de los sectores populares que comienzan a tomar conciencia y otros intensifican su lucha por pensar y hacer un proyecto de país.

Es menester aclarar, que lo que nos convocan son las convicciones. Porque no las negamos ni las ocultamos. Si algo caracteriza a los bloggers que estamos en el portal, es que presentamos nuestra postura ideológica, cada uno con sus matices. Mas aún, la creemos necesaria para producir mas reflexión. Así también, esto no significa menos o nada de información. No nos confundamos. Nuestra posición amplía los hechos, algunos desde la experiencia, otros desde la investigación. La información esta presente en cada uno de nuestros post y pretendemos difundir material tanto de gráfica como de video, también, aportes desde diferentes temáticas, tanto culturales como artísticas que aporten a la reconstrucción de la politica y el pensamiento en la Argentina. Creemos en el aporte de mayor conocimiento de nuestra identidad, para cada vez mas habitantes y trabajadores de nuestro suelo. Apostamos al trabajo en conjunto, a la vuelta de las ideas basadas en la solidaridad horizontal y el sentido de grupo. Es un cambio profundo. Nuestro modo de vida venía siendo casi opuesto desde la ultima dictadura: un modo individualista, mezquino y violento (recomiendo ver "Pizza, birra y faso" de Caetano o "Nadar Solo" de Acuña, dos peliculas argentinas que retratan ciertas características de la juventud en los 90)

Por este motivo, seguimos colaborando con la reconstrucción de nuestra sociedad argentina, en una dirección que creemos, es la mas justa e igualitaria. Porque nos ocupamos de estos valores, volvemos a los ruedos de Bloggers en Acción con una V de victoria.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...