sábado, 30 de abril de 2011

ERNESTO: LETRAS Y RESISTENCIA

Ernesto Sábato (1911-2011)
Nos dejó sus grandiosas historias y sus existenciales ensayos.
Letras y Resistencia.
Uno de los escritores que marcaron mi vida.
Tristeza.
Y agradecimiento.


(...)


¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato? Esta feroz lucidez que ahora tengo es como un faro y puedo aprovechar un intesísismo haz hacia vastas regiones de mi memoria: veo caras, ratas en un granero, calles de Buenos Aires o Argel, prostitutas y marineros; muevo el haz y veo cosas más lejanas: una fuente en la estancia, una bochornosa siesta, pájaros y ojos que pincho con un clavo. Tal vez ahí, pero quién sabe: puede ser mucho más atrás, en épocas que ahora no recuerdo, en períodos remotísimos de mi primera infancia. No sé. ¿Qué importa, además?

Recuerdo perfectamente, en cambio, los comienzos de mi investigación sistemática (la otra, la incosciente, acaso la más profunda, ¿cómo puedo saberlo?). Fue un día de verano del año 1947, al pasar frente a la Plaza de Mayo, por la calle San Martín, en la vereda de la Municipalidad. Yo venía bastante abstraído, cuando de pronto oí una campanilla, una campanilla como de alguien que quisiera despertarme de un sueño milenario. Yo caminaba, mientras oía la campanilla que intentaba penetrar en los estratos más profundos de mi conciencia: la oía pero no la escuchaba. Hasta que de pronto aquel sonido tenue pero penetrante y obsesivo pareció tocar alguna zona sensible de mi yo, alguno de esos lugares en que la piel del yo es finísima y de sensibilidad anormal: y desperté sobresaltado, como ante un peligro repentino y perverso, como si en la oscuridad hubiese tocado con mis manos la piel helada de un reptil. Delante de mí, enigmática y dura, observándome con toda su cara, vi a la ciega que vende allí baratijas. Había cesado de tocar su campanilla; como si sólo la hubiese movido para mí, para despertarme de mi insensato sueño, para advertir que mi existencia anterior había terminado como una estúpida etapa preparatoria, y que ahora debía enfrentarme con la realidad. Inmóvil, con su rostro abstracto dirigido hacia mí, y yo paralizado como por una aparición infernal pero frígida, quedamos así durante esos instantes que no forman parte del tiempo si no que dan acceso a la eternidad. Y luego, cuando mi conciencia volvió a entrar en el torrente del tiempo, salí huyendo.

De ese modo empezó la etapa final de mi existencia.




(Comienzo de "Informe sobre Ciegos")

LOS VIEJOS RECUERDOS (Y TAPAS) DE CLARÍN

Un poco de historia de los medios para entender el presente del momento histórico que vivimos. Indispensable para implementar una verdadera libertad de expresión.
José P. Tamborini fue el candidato junto con Enrique Mosca de las elecciones de 1945 frente a la fórmula Perón- Quijano que humildemente triunfó en las mismas. Tamborini- Mosca eran los candidatos de la oposición unita a través de una alianza electoral que nos resulta familiar; La Unión Democrática. Se realizó en 1945 y la conformaban los partidos UCR, Partido Socialista, Partido Comunista y Demócrata Progresista. A continuación, pueden observar la vieja tapa de Clarín.

Demuestra una vez más, la objetividad periodística y la independencia(ejem) con la que se han manejado durante más de 70 años.

domingo, 24 de abril de 2011

EL AGUANTE A JOSÉ PABLO

Acuérdense que la presentación de su libro es el Sábado 7 de mayo a las 20:30hs en la Feria Internacional del Libro, con Horacio González y Eduardo Grüner. El que pueda ir no se lo pierda.


A continuación, comparto con ustedes bloguer@s, un fragmento de este libro imperdible:


Fragmento del Capítulo VII: “Voy a tener que hacer cosas que no te van a gustar”

No recuerdo dónde fue. No fue en la sala de gabinete. Era un despacho. O el suyo o el de Alberto Fernández, que estaban pegados. Esta vez estaba por poco tiempo.

–¿Podés ir armando un grupo de intelectuales?

Pensaba proponerle esa idea. Para mí era un alivio. Juntar cinco, seis tipos de la cultura, sólidos, piolas, y decirles que teníamos un Presidente que se interesaba por escuchar a los intelectuales.

–Claro.

–Qué hacemos con la deuda?

–¿Qué deuda? No hay deuda. La deuda la tienen ellos con nosotros. Les dieron la guita a los militares. Con esa guita fabricaron metralletas, pistolas y picanas. Son cómplices. Tendríamos que pedir que los metieran presos por violación a los derechos humanos. Yo respondería así. Con algo fuerte, inesperado.

–Inesperado es. Fuerte también. Posible, no sé.

–Tengo más argumentos. Pero dijiste que estabas apurado. Largó una sonora risa.

–No, pará. Para escuchar a un loco siempre tengo tiempo.

–No es ninguna locura. Cuando asumió la dictadura de Videla, la “deuda” era de 7.800 millones de dólares. Cuando asumió Alfonsín llegaba a 43.600. En síntesis, el Fondo Monetario y los otros “organismos financieros internacionales” le entregaron a la Junta argentina la obscena suma de 35.800 millones de dólares. (Nota: La Junta Militar Argentina figura ya entre los genocidios del siglo XX. Nada menos que Primo Levi en Los hundidos y los salvados, la califica como “imitadora” de Auschwitz.) ¡A casi menos de 24 horas de instalada la Junta el Fondo ya le había dado un crédito stand by de 300 millones!

–Me estás diciendo cosas que sé. Decime lo que no sé. Qué proponés. Pero en serio, eh. Locuras no.

–Lo siento. Sólo tengo locuras para decirte. Si no querés ser un títere, si querés hacer historia, vas a tener que hacer muchas locuras.

–Mirá, andá, juntame cuatro o cinco intelectuales más. Porque con vos me voy a la mierda.

–Para, pará, dame un minuto más. Hay que hacer una detallada lista de todos aquellos que entregaron esos 35.800 millones de dólares para la masacre de un pueblo. Son cómplices de esa masacre. ¿No sabían a quiénes les prestaban esa guita? Hay que juzgarlos con el mismo rigor con que se juzga a los asesinos. O sea, no sólo por pagar esos 35.800 millones y sus podridos intereses, sino ir más allá, pasar a la ofensiva. Estamos empeñados en globalizar la Justicia. Es un signo de los tiempos. Así, desde la Argentina, un nuevo Presidente, el Presidente inesperado como te llaman, un Presidente que tiene pelotas, sostiene que tanto violaron los derechos humanos los torturadores de la ESMA como los financistas que dieron el dinero para fortalecer el poder militar. ¿Cómo se atreven a reclamarnos esa “deuda”? Así, a los gritos, indignado, se los decís. Son ustedes los que nos deben a nosotros. Pero no dinero. Algo mucho más grave. Nos deben la explicación de su aberrante complicidad. ¿Ignoraban la masacre argentina? ¿Qué clase de malnacidos fueron quienes dejaron caer alegremente en manos de los verdugos argentinos nada menos que 35.800 millones de dólares?
A esos, nada. El Juez Garzón podría ayudar. También los organismos de derechos humanos de nuestro país. Por supuesto. Causa nacional: prisión para los cómplices de la dictadura.

–Decime, pirado, ¿vos sabés quiénes fueron los cómplices de la dictadura?

–Kissinger.

–Kissinger no dio guita.

–No importa, los chilenos hace rato que lo corren por todos lados. Escuchame, pero escuchame bien por favor: a principios de esta década los chilenos lo llevaron a juicio a Kissinger por el asesinato de Allende y la masacre del pueblo chileno. Eligieron un 11 de septiembre, por la fecha del golpe.

–Sí, y Kissinger tuvo un pedo único. Era el 11 de septiembre de 2001. Llegaba al Juzgado y se le caían las Torres. Todo el periodismo, en lugar de interrogarlo por el Juicio, le fue a pedir su opinión sobre las Torres. Después Bush lo quiso poner al frente de la investigación. ¿No ves lo que son esos tipos? Son intocables.

–Pero, ¡tuvo suerte nada más! Lo ayudó la Historia o Dios que juegan con la camiseta de ellos. Si no, iba en cana.

–¿Y a quién querés que le diga a Garzón que meta en cana?

–Dejalo decidir a él. Pero si lo pone a Rockefeller. O a la capo del Chase Manhattan Bank.

Me agarró de un brazo.

–Vení, José, picátelas. Tás más loco que yo hoy.

–Si yo estuviera en tu lugar…

–No durás dos días. ¡Ah, me olvidaba! Estoy leyendo una novela tuya.

–¿En serio? Qué honor.

–En mi familia te leen. Mis hijos te leen. Vení, poneme algo aquí.
No sé qué le puse. No lo recuerdo para nada. Todavía estaba muy excitado con el asunto de la deuda externa. El libro acababa de salir. Está entre mis más queridas novelas: La crítica de las armas.
Nos despedimos. Y ahí, en esa despedida de un martes cualquiera, inesperadamente, apareció el Néstor Kirchner más querible. Me puso una mano en el hombro. Sonrió. Se tomó su tiempo.

–Mirá que sos loco, eh. –Volvió a sonreír.– Pero…gracias. Me hiciste pasar un buen rato.

–¿Qué, te divertiste?
Ahora largó una risa franca, fresca.

–No, no, no…Tranquilo. Es otra cosa. Bueno, sí. Un poco divertido estuvo. Aunque, creeme, insisto: es otra cosa. Asomó algo entre lo que dijiste. Me hizo acordar a los tiempos de la Jotapé. Al Hospital de Niños en el Sheraton Hotel, por ejemplo. ¿Lo imposible, no? Pero las ganas de hacerlo. ¿Me entendés?

–La consigna del Hospital de Niños en el Sheraton es la más hermosa de todas las consignas de la Jotapé. No plantea nada violento. Quiere el Sheraton para los pibes. Es un sueño imposible. Una consigna que pide lo que nunca va a ser posible. Pero igual lo pide. Aunque sea un sueño.

–¿Con qué poder se iba a tomar el Sheraton?

–Quedate tranquilo. Nunca te voy a pedir el Sheraton. Pero si estuve a punto de pedírtelo o alguna de las cosas que te dije te hizo recordar esa consigna, la culpa es tuya. Porque, aquí, el que está loco sos vos. –Lo miré con gran seriedad. Advertí que estaba usando una palabra fuerte. Y que (algo que Néstor tenía la virtud de hacerme olvidar) él era el Presidente. Pero no había otra palabra–. Todo lo que me dijiste desde nuestra primera conversación no es normal. Que pierdas el tiempo hablando conmigo, menos.

–No te creo, vos pensás que pierdo el tiempo hablando con vos. Pensás que eso es lo que me hace un gran Presidente.

–Puede ser. Pero la vanidad no me ciega. Sí, eso es lo que te hace un gran Presidente… –Aquí los dos nos largamos a reír.– Pero un gran Presidente siempre tiene que estar loco. Un poco o bastante. Porque hace lo inesperado, lo que no está escrito en ninguna parte, lo que va a molestar al poder y a las buenas costumbres. Si hasta ya están furiosos porque no te cerrás el saco y usás mocasines.

–Vamos a tratar de molestarlos un poco más, ¿no? Porque si me quedo con lo del saco y los mocasines por ahí implanto una moda, un estilo de vestir desgarbado, con aspiraciones juveniles y hasta algo rebeldes. Pero no paso de ahí. Pienso ir más lejos.

–¿Cuánto?

–Meterles el dedo en el culo.

–¿Ves? Estás loco. Claro que te va a sacar con los pies para adelante. Sólo un loco quiere meterle un dedo en el culo al Poder en la Argentina. Con una clase dominante de asesinos.

Se quedó callado. Era notable lo que estaba sucediendo: ya nos despedíamos y la conversación recién empezaba. También era así Kirchner: nunca sabías cuándo te ibas. “A mí me gusta mucho esto”, dirá en una cena en Olivos. La política lo volaba a las estrellas, por decirlo de forma un poco pelotuda. Pero, sin embargo, cierta, verdadera. Si “las estrellas” es una expresión transitada y, de tan transitada, kitsch, busquemos otra. Digamos: la política –el simple pero fascinante hecho de hablar sobre política– lo escamoteaba del tiempo real. Eso que suele decirse tan habitualmente: perdió el sentido de la realidad. Aunque esto no expresa lo que quiero decir. De la realidad no se iba nunca.


Se iba del tiempo real. Empezaba a hablar de política y entraba en otra temporalidad. Uno no podía atisbar qué duración tendría el diálogo. Él se había ido y había que acompañarlo. Si no, ¿cómo entenderlo, cómo hacerse entender por él? Volver, no se sabía cuándo. Pero –a medida que uno lo conocía– descubría algo: valía la pena acompañarlo en esos viajes.

–¿Quiénes hicieron eso? –pregunta.

–Qué.

–Eso: meterles el dedo en el culo.

–Tenemos que repasar la historia argentina.

–¿Tenés apuro?

–Estaba por irme.

–No, vení, dejá, no me jodas. Contestame eso.

–Los caudillos federales en el año 20. Ataron sus cabalgaduras en la Pirámide de Mayo. A eso, nuestros maravillosos libros de historia le dicen: la anarquía del año 20.

–El otro fue Rosas. ¿Por qué se quedó a medias Rosas?

–No, en serio: me estás cargando. Tenemos que hablar tres horas para empezar a contestar eso.

–Vení, sentate.

Nos sentamos de nuevo.

–Pero Rosas los jodió, eh –dice como satisfecho– . Con ese les fue mal. Se habrá quedado a medias. No hizo el país que podría haber hecho. Pero, mirá: el Poder, en este país tiene una puntería con su odio que no falla nunca.

Fue una frase inolvidable. Tuve ganas de copiar su estilo y decirle: “Anotala”. Pero era claro que la
sabía de memoria. Que se la tenía bien estudiada. Que la había pensado muchas, demasiadas veces.

Que había ido a fondo con esa idea. No le había brotado ahora, así, casualmente. No había surgido “al calor de la conversación”. Era suya. Se la había conquistado a fuerza de trabajarla.

–Por eso conserva lo que tiene y conquista lo que le falta –dije–. Sabe elegir a sus verdaderos enemigos. Sabe con quiénes aliarse. A veces hasta debe descubrirlo, no desde la inteligencia, sino desde la sensibilidad. ¿Por qué no odiamos al POIP? Supongamos que se pregunta eso.

–Qué es el POIP.

–Partido Obrero de la Izquierda Peligrosa.

Se ríe con ganas. (...)

sábado, 16 de abril de 2011

LA FRASE REVELADORA DE MACRI

"Esa frase que revela una clase" escribió la periodista Sandra Russo -que la queremos tanto- hace 4 años. Fue ella que de manera lúcida y clara explicó una frase del actual Jefe de Gobierno porteño que en aquel momento se presentaba como candidato. Quizá todos recordemos la foto con Melina, la niña de Villa Soldati que resistió, parada a su lado sobre una tarima en medio de un basural (muy fuerte ¿no?). Lo que si puede que no recordemos aquella frase...

El desprecio por la pobreza y la hipocresía democrática que representa no sólo Macri y su Gobierno de la Ciudad, puede ejemplificarse en el siguiente flash back a la memoria, más que necesaria para construir nuestra historia y nuestro proyecto actual.

Hoy el país es otro. Construimos y sembramos historia. Analizamos los medios de comunicación como nunca antes, porque como digo, los medios masivos SON PARTE de nuestra estructura social como de nuestras perspectivas históricas y representaciones. Es importante que recordemos aquello que olvidamos a veces, porque "no nos alcanza el tiempo" o el ritmo de vida posmoderna nos arrastra. La velocidad de los medios de comunicación tienen que ver y se articulan. Es en nuestra actitud de valorizar y rescatar lo que consideramos importante para una mejor vida en sociedad pensando en el país, sin dudas, más federal, justo y soberano.

Y es por esto, que rescato la columna de la compañera Sandra, que se publicó hace 4 años y es de avanzada; advierte y revela lo que hizo Macri en sus 4 años de gestión. Previsible.

Los medios de comunicación monopolicos se alimentan del ultimo momento y crean la A-historia, una fotografía permanente de los hechos y procesos sociales, un destello de la realidad, el sentido común por si mismo, la nada previa. Si nos dejamos llevar por esa voragine estamos pisando la historia. Las coorporaciones mediaticas, anulan los procesos e ignoran los desarrollos de un hecho. Por eso el actual gobierno que no es el "Gobierno K" (y propongo que no usemos ese término, que es creado por ellos) Hoy somos el Movimiento, aunque pocos puedan verlo. Acá estamos y es nuestro deber hacer visible y criticar el sentido común, hacer visible el contexto de un hecho, las condiciones materiales, las necesidades genuinas -no las de algunas empresas a traves de sus impecables publicidades- hacer visible nuestra cultura argentina, libre, de esos dominios.

Por lo tanto, rescato esta columna y propongo seguir mostrando más notas y tapas de diarios para seguir construyendo la memoria que nos merecemos.

Luchamos para la continuidad, la construcción de la democracia y los valores de justicia y libertad social. No solo en los medios informáticos sino también en la calle, siendo parte de la transformación.



Retirate

Por Sandra Russo

Si la dejan picando, va a rebotar. Anoche, en una charla sobre escritura, tenía que explicar una técnica del tallerista norteamericano Jerome Stern. Se llama “Fachada”. Consiste en escribir en primera persona un monólogo en el que el personaje, a través de lo que dice, y sin ser consciente de eso, va deslizando algunas pistas que le permiten al lector advertir que está escondiendo algo o que lo que relata no sucedió tal como él lo cuenta. Es una técnica narrativa, pero quise encontrar un ejemplo para aquellos que no escriben narrativa sino ensayo o crónica.

Y cómo no usar la frase que fue tapa de este diario, la de Mauricio Macri arrepentido de haberse lanzado desde una tarima de diez centímetros en medio de basura y de pobres. “Le hubiese dicho retirate, que estoy por comenzar.” Me llamó la atención no leer ningún comentario sobre el alcance del verbo utilizado por el candidato, y del campo semántico que abre ese verbo en ese contexto. Porque más allá de técnicas y análisis semánticos, la construcción de esa frase es un jugo exprimido de significados.

Nadie que no haya crecido rodeado de mucamas con cofias y de subordinados de todas las especies pronuncia el clásico “Puede retirarse”. No se le dice “retirate” a un amigo, ni a un par, ni a nadie que no esté esperando, desde por lo menos diez centímetros abajo, una orden amable y recubierta de fondant. Pero una orden.

Cuando Barthes indica que la lengua es fascista porque, más que impedir decir, obliga a decir sin que podamos evitarlo, y cuando señala que aquel que pretenda escribir debe antes que nada dominar la lengua, no está diciendo que debe manejar correctamente gramática y ortografía. No es un saber organizado el que se necesita, sino precisamente un saber adquirido para zafar de la lengua y sus traiciones. “Retirate, que estoy por comenzar” es una frase en la que la lengua obligó a Macri a revelar sin que él supiera evitarlo cuál es su mirada sobre los que lo rodeaban ese día, y sobre la niña que tan contenta posaba a su lado. A la madre de la niña le hubiese dicho un “Puede retirarse” de los miles de “Puede retirarse” que Macri debe haber dicho en su vida. A la niña le hubiese dicho “Retirate”. ¿No hace ruido ese verbo para dirigirse a alguien de diez años?

Los que tenemos alguna ayuda en casa de parte de señoras o jóvenes que usan calzas y remeras, cuando queremos que se vayan solemos decir andate, listo, vaya nomás, déjelo así, nos vemos el martes. Pero nunca diríamos “Puede retirarse” o “Retirate”, porque esa expresión está muy por afuera de nuestro campo semántico, no la hemos escuchado en nuestras casas, si la hemos escuchado la detestamos, y directamente no se nos pasa por la cabeza porque sería inapropiado: a una chica que ayuda en casa uno no le dice “Retirate”, salvo que tenga delirios de grandeza.

Macri no tiene delirios de grandeza. Lo que tiene es una historia personal con extras uniformadas que se retiraban si él se lo pedía, y es posible que siempre lo haya pedido amablemente. Pero inequívocamente esa frase revela una clase.

Esta columna no pretende más que señalar que la literatura se construye con trazos de realidad esquivos y que los escritores deben estar atentos a esos ruidos de la lengua, a esas fachadas que se nos ofrecen diariamente. Un candidato patrón se expresa como un candidato patrón, y no está de más resaltar con amarillo flúo las grietas de su discurso.

domingo, 10 de abril de 2011

BLOG DEL DÍA: "El blog del Ingeniero"

Hoy recomiendo el blog del compañero Ingeniero (y no, no tiene nada que ver con Macri ni Blumberg) Con información y lectura militante. No solo para precisar datos sino también para seguir el debate político.

domingo, 3 de abril de 2011

CRISTINA Y EL FILM ONLINE "HUNDAN AL BELGRANO"

El discurso del día 2 de abril de nuestra presidenta se ha destacado con creces, como casi todos. Es frecuente que en sus discursos encontremos ideas elaboradas acerca del desarrollo efectivo del modelo de país. La sociedad viene acompañando con sus dinámicas del presente pero también con sus ecos del pasado, de la historia. Y de una historia no tan lejana, la guerra de Malvinas. Una historia viva que hoy es experimentada de manera contrapuesta a lo que fue con la FFAA en el poder. La dignidad que no tenían los subordinados de las fuerzas -y la mayoría d el pueblo- hoy la estamos viviendo. De alguna manera, esta conmemoración nos encuentra con una reforma tan importante como la apertura de los juicios de lesa humanidad. Estas políticas no se habían hecho antes, aún en democracia. Es sin dudas, que estamos construyendo la democracia y abandonando de a poco la idea destituyente y liberal. A partir de ahora, el homenaje no es a combatientes y veteranos, sino a los héroes de Malvinas -tal como explicó la presidenta a partir de una ley sancionada por la legislatura de Santa Cruz, que se podría repetir a nivel nacional- que es la manera que un militar desea ser recordado pero no solo por romanticismo nacionalista, sino por honradez, un valor que al militar lo motiva a seguir tomando la decisión de dar la vida por su país- en el caso de los caídos y reconocido, en el caso de los sobrevivientes.

Ellos han mejorado no solo su situación económica sino también han logrado mayor respeto dentro de la sociedad. Pero estos valores de reconocimiento aún estan en proceso de cambio y somos cada uno de nosotros los que debemos ponerlo en práctica. Para eso es necesario reconstruir la historia: cuales eran los intereses y prioridades del gobierno de facto que estaba en aquel momento, la incapacidad de las estructuras de las fuerzas no democráticas en la planificación de una guerra -de lo que debían saber, demostraron no saber- mandando al muere al pueblo al declarar una guerra con una potencia Aliada como Inglaterra. Al mismo tiempo recordar que la mayoría del pueblo apoyo la guerra. Fue la misma lógica con la que venían gobernando: se han dedicado a combatir el "enemigo interno" a través de estrategias de "guerra sucia", de terrorismo de Estado: matar al propio pueblo, característica de los estados fascistas.

Son muchas las causas. Luego vino la discriminación y el abandono económico a los ex-combatientes. También, sobrevino lo que se ocultaba: abandono en las bases, malas condiciones -no estaban bien alimentados ni tratados- y la mentira mediática e institucional. Pero esto sirve para aprender la historia y no cometer nunca más los mismo errores y horrores.

Por tanto, comparto el documental que considero es el que mejor cuenta a la guerra y parte de un caso particular -el hundimiento el Belgrano- para ir aumentando el foco de análisis hasta llegar a un nivel macro-social. Además, se destaca la cantidad de documentación histórica; es un documental nacional recomendable. Es de esta manera que iremos construyendo la democracia que ha costado conseguir. Es en el seno de la cultura popular que debemos hacerlo. Porque fue a partir del 2003 bajo la conducción de Néstor que el país comenzó a transitar otro camino: el de una reconfiguración de la soberanía.

Por un lado, el cumplimiento de la ley a través de los derechos humanos garantizados, pero no solo de derecho sino también de hecho, en la experiencia cotidiana. Y por otro, seguir modificando y corrigiendo los horrores del pasado.

Al fin y al cabo, transformar el país como Néstor lo soñó.


Discurso de Cristina:


Película "Hundan al Belgrano":

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