sábado, 11 de junio de 2011

ENTREVISTA A LOS TRES x VEINTITRES

Entrevista a Filmus, Tomada y Cabandié

El secreto de la fórmula

Por Luz Laici

El Frente para la Victoria pretende derrotar a Macri y romper con el maleficio del peronismo en suelo porteño. Las estrategias de una contienda electoral caliente.


Había una vez, en la ciudad de Buenos Aires, tres precandidatos del Frente para la Victoria anotados para competir en elecciones. Autodefinidos como garantes del modelo K, los tres compartían un mismo desafío: torcer la suerte del ingeniero Mauricio. No tenían apuro. La lógica macrista apuntaba que el jefe político del Pro se mediría con Cristina Fernández en las urnas y fijaría para esa misma fecha la renovación de las autoridades porteñas. Pero las vacaciones de Macri terminaron, sus chances nacionales se evaporaron y octubre de 2011 dejó de ser el horizonte local. Tiempo antes, los tres precandidatos habían demostrado que compartían un mismo frente electoral. Tiempo después, con el día de la contienda ya en agenda, continuarían su trajinar, tan unidos como hasta entonces. Faltaba confirmar, nomás, los nombres de la fórmula. Pero ninguno desesperaba. Fue la propia Presidenta quien decidió presentarla, en el teatro ND Ateneo que explotaba de militantes, funcionarios, jóvenes que festejaban la dupla: el senador Daniel Filmus y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, eran los nombres de la apuesta. Y Juan Cabandié, la figura para encabezar la lista a legisladores porteños. Otro destino quedaría prometido para el ministro de Economía, Amado Boudou, el tercero de los aspirantes a jefe de gobierno. El renunciamiento formaba parte de la lógica comprendida por todos los compañeros que compartían el sueño que los desvelaba: desembarcar con el kirchnerismo en un reducto históricamente reacio al peronismo.

–Pero hoy estamos ante un escenario electoral similar al del 2007, cuando Macri ganó la jefatura de gobierno. ¿Por qué ahora podrían vencerlo?

Daniel Filmus: –Hay tres cuestiones distintas a las del 2007. La primera tiene que ver con que Macri gobernó. Antes prometía eficiencia e intentaba demostrar cierta sensibilidad social que nadie creía que tenía, aunque se sacara una foto con una nena en Villa Soldati o tuviera de compañera a Gabriela Michetti. Y tampoco llevó a la práctica cierta perspectiva de éxito que decía tener por su perfil empresario y su experiencia en Boca Juniors. En segundo término, el gobierno nacional generó avances y transformaciones desde 2003. Cristina Fernández demostró que pudo remontar la peor crisis económica del capitalismo de las últimas décadas, con políticas activas del Estado, consenso social muy alto y una imagen muy positiva en la sociedad, en general, y en la ciudad, en particular. Y, en tercer lugar, por nuestra propia composición. Somos una fuerza que se consolidó en la ciudad, hizo una crítica constructiva a la gestión de Macri y conoce profundamente cada uno de los desafíos del distrito. En ese sentido, tenemos propuestas estudiadas y mejor elaboradas para transformar y mejorar las condiciones de la ciudad y ponerlas a tono con los cambios nacionales. Así que por todo eso, porque Macri gobernó y demostró que no podía, por cómo influyó el proceso nacional y porque nosotros hemos abordado más integralmente el tema de la ciudad, me parece que estamos en condiciones óptimas de ganar las elecciones.

–Aun así, el Pro retiene el mayor porcentaje de intención de voto. ¿Cómo piensan conquistar a esa porción del electorado que no se identifica con el modelo nacional que pretenden reproducir en la ciudad?

Carlos Tomada: –Nosotros estamos construyendo una nueva mayoría en la ciudad de Buenos Aires. Es cierto que hubo una porción del electorado que confió en las expectativas que generaba Macri pero esa situación se modificó sustancialmente. Hoy el kirchnerismo, el peronismo y sus fuerzas aliadas, con distintas identidades e historias, confluyen en la defensa de un modelo presente en todo el país, que nosotros aspiramos a representar de la mano de una mayoría que se va gestando desde los propios porteños y porteñas, desde los que quedaron desencantados y desilusionados con las promesas incumplidas del Pro. Pero hay que decir también que hay muchas personas que se identifican con la Presidenta, que demostró gran capacidad de convocatoria, que movilizó a los jóvenes, que llevó adelante políticas transformadoras que les permitió a muchos volver a creer.

–Durante las elecciones en Catamarca o Chubut se habló sobre la nacionalización o provincialización del debate entre los candidatos. ¿Consideran útil nacionalizar los comicios porteños?

Juan Cabandié: –Nosotros estamos consustanciados con la profundización de la autonomía porteña. Pero si bien creemos en eso, también consideramos que es indispensable no aislar a la ciudad del resto de la Argentina. Queremos que la ciudad sea de todos los argentinos, no sólo de los que la habitan sino también de quienes la transitan.

–O sea que consideran positiva la presencia de Cristina Fernández en la campaña...

C.T.: –Me animo a hablar en nombre de los tres porque creo que la Presidenta ya tuvo un gran gesto con nosotros, muy emotivo, cuando se hizo cargo de presentar la fórmula en el Ateneo. Hay un compromiso muy grande con esta campaña que, incluso, lo expresó públicamente ella cuando dijo que había llegado la hora de que el Frente para la Victoria se hiciera cargo del Gobierno de la Ciudad. Nosotros nunca hemos podido gobernar la ciudad y existe una demanda de que aquellos valores, convicciones, políticas y acciones concretas que el proyecto nacional representa se puedan expresar también en la ciudad, adaptadas y armonizadas a las necesidades del distrito. A nadie puede llamarle la atención que digamos esto porque nuestro perfil está avalado por ocho años de gobierno. ¿Alguien se va a sorprender de que nos ocupemos de la educación pública? ¿Alguien se va a sorprender de que nos preocupemos por el trabajo y tratemos de mejorar la calidad del empleo? ¿Alguien se puede sorprender por nuestra fuerte impronta en la defensa de los derechos humanos de ayer, de hoy y de mañana? La Presidenta lo dijo: por todo eso, están Filmus, Tomada, Cabandié. Nosotros representamos esos valores que el proyecto nacional lleva adelante.

–¿Y a ustedes no los sorprendió la versión final de la fórmula?

D.F.: –Es la fórmula que mejor representa las alternativas y las posibilidades de los porteños y las porteñas para cambiar y transformar la ciudad. Durante la precampaña dijimos que había tres buenos candidatos que adscribían, de una u otra manera, a la perspectiva de integrar la ciudad a un proyecto de transformación nacional que se viene llevando delante desde el 2003. Con cualquier combinación entre los tres, o con otro compañero, la fórmula hubiera sido buena. Obviamente, no hubiera estado mal competir en internas. De hecho, el gobierno nacional puso las internas obligatorias o adscribió a ellas en Santa Fe. Pero acá la Legislatura no adhirió a la ley nacional y los tiempos fijados por Macri nos impidieron siquiera programar una interna abierta. Macri nos había prometido que las elecciones iban a ser en octubre, para simplificarles la vida a los porteños, pero ni siquiera logró cumplir con eso. Su cálculo electoral fue cambiando con el tiempo, a medida que decrecían sus posibilidades de ser presidente, y terminó con este apuro de llamar a elecciones. De todos modos, es un orgullo que la Presidenta de la Nación, con su legitimidad popular, haya sido quien decidiera que seamos nosotros quienes integremos la fórmula.

–¿Coinciden con que a Macri, que está procesado, hay que vencerlo en las urnas?

D.F.: –Sí. Tanto en el caso de Macri como en el de María Eugenia Estenssoro (N. de R.: se puso en duda que la candidata de la Coalición Cívica pudiera presentarse a las elecciones por no ser argentina), nosotros fuimos muy claros: no acompañamos ningún tipo de impugnación porque creemos que la democracia, salvo que haya leyes que taxativamente lo prohíban, permite y le otorga importancia a la competencia. Es el pueblo el que, a través de los votos, deberá decidir quién será el próximo jefe de gobierno.

–La propuesta que representan hace hincapié en la articulación con el gobierno nacional. ¿En qué aspectos principalmente?

D.F.: –Primero hay que señalar que se trata de un cambio de voluntad. Macri prefirió ser jefe de la oposición y no jefe de gobierno pensando en su candidatura a presidente. Por eso, necesitaba ser la alternativa al kirchnerismo y ser el más opositor de los opositores. Por otro lado, cabe resaltar que los primeros pedidos que le hizo al gobierno nacional, el de la reformulación de la Ley Cafiero para crear la Policía Metropolitana y el de acompañamiento para concretar su conformación, obtuvieron respuestas favorables. Ahora bien, la posibilidad de que el Gobierno de la Ciudad quiera trabajar junto al gobierno nacional potencia la capacidad de transformación en el ámbito porteño. Por ejemplo, en todas las áreas que tienen que ver con grandes obras o el paulatino traslado de las funciones del puerto para dejar un puerto de abastecimiento, otro de crucero y uno de cargas de más envergadura para que los camiones no entren a la ciudad. No se pueden definir políticas serias en materia de transporte, basura o seguridad si no se coordinan los esfuerzos no sólo con el gobierno nacional sino también con la provincia de Buenos Aires. La General Paz no implica un cerco que nadie salta. Fomentar la articulación entre distritos permitirá hacia el futuro mayores posibilidades de transformar profundamente esta ciudad.

–Hicieron referencia a la necesidad de refundar la cuestionada Policía Metropolitana. ¿Cómo se llevaría adelante?

D.F.: –Cuando nuestros legisladores aprobaron la creación de la Metropolitana marcaron un conjunto de disensos respecto del proyecto original. Sosteníamos que el jefe debía ser un civil, elegido por mayoría legislativa, y se terminó haciendo todo lo contrario. Se creó la fuerza y se colocó de jefe a un tipo acusado, procesado y encarcelado por encubrir el crimen terrorista más grande de la historia de América latina. Es un problema, ¿no? Y al poco tiempo se descabezó al cuerpo porque se verificó que hacían inteligencia interior, fundamentalmente a opositores y familiares. El origen de la Metropolitana estuvo viciado y si bien su escuela de capacitación funciona bien, lo cierto es que la mirada que se les transmite a los alumnos no tiene nada que ver con las necesidades de la ciudad de Buenos Aires. Al fin y al cabo, se trata de una fuerza que cuando hace falta desalojar, no puede hacerlo; cuando hace falta cuidar los edificios públicos, tampoco; y cuando hace falta custodiar al jefe de gobierno y a su ministro de Seguridad, se terminan contratando adicionales de la Policía Federal. Nosotros pretendemos determinar para qué sirve la Metropolitana y sumar esfuerzos y trabajos coordinados con otras fuerzas, como la Federal o la Bonaerense.

–¿Por qué ahora sería factible la transferencia de la Federal al ámbito porteño?

D.F.: –No está claro todavía que esa transferencia sea factible. Sobre todo porque depende de una ley del Congreso, que exige el voto de senadores y diputados que no están de acuerdo con el pasaje y su financiamiento. Por eso es importante la refundación y el fortalecimiento de la Metropolitana, en términos de conducción e infraestructura.

–Mantuvieron reuniones con Daniel Scioli, León Arslanian y la ministra de Seguridad, Nilda Garré. ¿Con qué objetivos?

C.T.: –La principal intención es coordinar esfuerzos. ¿Qué analizamos con Garré? El tema de los foros participativos. Es decir, ahí está presente una concepción actitudinal y política compartida. El Gobierno de la Ciudad macrista fue el que vetó los foros participativos y nosotros nos reunimos con la ministra de Seguridad para analizar su evolución y dinamismo. Tenemos el eje puesto en las comunas y la vocación de protagonismo de los ciudadanos, que buscan hacerse escuchar y plantear sus necesidades y propuestas. Cuando los temas se analizan desde una actitud colaborativa y comprendiendo la dimensión de los fenómenos metropolitanos, queda claro que es necesario sumar voluntades y entrecruzar institucionalidades para generar una gestión diferente.

–La situación del sur de la ciudad surge en los discursos de campaña. ¿Qué políticas están pensando aplicar en esa zona?

C.T.: –En primer lugar es necesario que el Estado esté presente. Si seguimos pensando que el mejor asignador de recursos es el mercado, si seguimos creyendo que el Estado tiene un rol subsidiario y todo se resuelve automáticamente, nos equivocaríamos mucho. El Estado debe ocuparse de los sectores más vulnerables, de las zonas más abandonadas, de los que cuentan con menores posibilidades para acceder a bienes y servicios. Tenemos que intervenir en los temas de tierra, vivienda, educación y salud pública, desde un Estado presente, que proteja y tenga como prioridad a los sectores más vulnerables.

–Con esa misma lógica, se privilegia el trabajo desde las comunas. ¿Cuánto funciona esa estrategia de campaña cuando se trata de una cuestión prácticamente desconocida para el electorado?

J.C.: –En realidad fue un gran error haber escondido la elección de comunas. Pero no fue un acto fallido del Pro sino una lógica planificada: ocultar una elección fundamental para la ciudad. Nuestros candidatos a comuneros son un fiel reflejo del activismo social que esta ciudad tiene que recuperar, esos personajes nostálgicos de su barrio, que buscan mejorar la realidad desde lo más pequeño y cotidiano. Las comunas van a permitir romper el divorcio que existe en la ciudad entre la política y el territorio. Y nos va a permitir contar con ojos, voz y oídos en los barrios. Para nosotros es un proceso saludable: cuantas más personas se acercan a las cuestiones públicas, el margen de error de la política se acota.

–La lista del Frente para la Victoria contiene gran cantidad de candidatos jóvenes. ¿Cuál es el impacto de esa presencia generacional y de La Cámpora, en particular?

D.F.: –Que haya jóvenes forma parte de lo que está pasando en la política argentina. Lo importante es que los jóvenes no sean sólo protagonistas en la militancia sino también en la representación y en la necesidad de ir conformando cuadros que respalden la continuidad del proceso en el futuro. Nuestra lista representa, en gran medida, al núcleo del sentir y la mirada plural y diversa que tiene la ciudad de Buenos Aires. Hay candidatos que provienen de los movimientos sociales, de los movimientos de derechos humanos, de la diversidad, del sindicalismo, del movimiento juvenil. Pocas veces presentamos una lista con tanta correspondencia respecto de lo que es el movimiento social, político y vecinal de la ciudad. En ese contexto, la incorporación de La Cámpora, como de tantos otros movimientos, para nosotros es fundamental.

C.T.: –La Cámpora es la mejor expresión de que la juventud no es el futuro... es hoy. Y como bien dice Daniel, se expresa muy claramente tanto en la Legislatura como en los candidatos a comuneros o en el trabajo diario de la militancia. Hoy la juventud expresa claramente a una sociedad movilizada, que está planteando la necesidad de continuar en la dirección que motorizó el proyecto desde el 2003, profundizando las transformaciones.

–Cuando piensan en las elecciones porteñas, ¿consideran sólo la oposición macrista o también otros, como “Pino” Solanas?

C.T.: –No pensamos ni en Macri ni en Pino. Confiamos que entramos al ballottage y ganamos en primera vuelta. Sobre todo por la amplitud de fuerzas que hoy convoca el Frente para la Victoria.

D.F.: –Pensamos en los porteños y para ellos trabajamos en las propuestas, que debatiremos con todas aquellas fuerzas que tengan ideas alternativas. Por supuesto, acá confrontan dos modelos distintos de Estado y de gestión. Uno no puede dejar de comparar qué fue lo que se hizo desde el 2003 en adelante a nivel nacional y qué hizo Macri desde el 2007 en la ciudad.

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