domingo, 12 de junio de 2011

UN PARADIGMA EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Comenzó la campaña y es un momento histórico para la Ciudad. La temible posibilidad de reelección de Maurico Macri y su gabinete luego de los errores políticos en temáticas como la polícia metropolitana, los circuitos de bicisendas, el conflicto de viviendas, salud y educación, plantean la necesidad de repensar la Ciudad. Ante este panorama, resulta necesario un poco de perspectiva histórica.



La Ciudad de Buenos Aires fue y es todavía una ciudad diferenciada de la totalidad del país. Se caracteriza por estar sesgada a la riqueza que se concentra en ella. Vencida por el unitarismo, se conserva alejada de la identidad nacional. El poder en la Ciudad estuvo signado por décadas en gobiernos en donde estuvo atravesada la idea de la gran ciudad civilizadora; quienes se criaran en ella tendrían el poder de la civilización, lo que en realidad eran las ideas europeas por sobre y eliminando cualquier otra idea, la del indígena o el mestizo. Definían sus límites por grupo étnico. Aún persiste esta idea en la sociedad porteña.

La idea se traduce en ciertas expresiones de la elite nacional contra los habitantes de otras provincias o incluso zonas de la ciudad, ellas eran representadas bajo el término de "barbarie”. La misma es una perspectiva sarmientina elaborada en su libro “Facundo” en el que explica una concepción y una manera de construir el país; dominando a los "bárbaros" e "incultos" que habitaban casualmente fuera de Buenos Aires. Su interpretación, como la de muchos ciudadanos aún, estaba signado por la discriminación por status y racismo.


No pretendo hacer una asincronía con la epoca de unitarios y federales ya que presenta su contexto histórico. Más bien, resulta necesario enfocarnos en las ideas que se proponen desde los distintos candidatos a Jefe de Gobierno, Legisladores porteños y Consejeros comunales. En campañas políticas, donde todos intentan sumar y ganar campos sociales, resulta necesario reflexionar sobre las ideas y proyectos coyunturales sin perder la memoria de un barrio, de una ciudad, de un país.

Persiste una idea de que los problemas de la Ciudad y su economía, son por la "barbarie" que habita o transita la Ciudad. Durante la época de la generación del 80, había una conducción nacional centralizada Buenos Aires que desarrolló una forma de hacer política con la mirada unica de la Ciudad-puerto. Aquel séquito estuvo durante mas de dos siglos en el poder político: miraban a Europa como ideal para el proyecto de construcción de país. Probablemente, resulte familiar al actual gobierno porteño.

Esta forma eurocéntrica de ver la política no es solo propiedad de la derecha, es también una caracteristica de la izquierda porteña, en donde al no tener lo escencial para desarrollar el comunismo, el campo o la fábrica, se anclan en las Universidades para ver desde allí el movimiento de la metrópoli desde un atril. La izquierda abarca a los intelectuales que conocen la historia mundial y de teoría politica pero no comprende a los trabajadores y trabajadoras de la Ciudad. En la argentina la izquierda ha entablado alianzas historicas con la derecha, básicamente porque no les quedaba otra que juntar votos.

Lamentablemente ambas tendencias representan una idea en la cultura posteña de aún persiste; los porteños somos más parecidos a nuestros colonizadores, o mejor dicho, invasores –colonos españoles- y a los sajones, que a los argentinos. En un proceso como el kirchnerista en donde se gesta una política transversal y amplia... ¿se puede querer seguir siendo europeizado?

Fue el peronismo que comprendió que la única manera de ser un pueblo libre y fuerte, ante todo intento de apropiación e invasión por parte de potencias extranjeras y ante nuestro carácter de dominados en sus planificaciones de país, era conformar el propio movimiento: que fuera descubierto y establecido por los habitantes que habían sido callados y excluidos durante siglos; los trabajadores.

Claro que la transformación no sólo está en los votos: está en nuestras tareas y acciones diarias que reafirman lo que elegimos. Finalmente, la historia nos ayuda a plantear mejor nuestras elecciones políticas.

Las ideas corporativas del gobierno macrista

Los caminos de los coorporativistas que gobiernan la Ciudad demostraron con sus errores que para ellos son aciertos, que es un modelo muy distinto al Nacional.

El gobierno porteño ha tomado decisiones que dañaron aun más la Ciudad: con un superávit histórico, no ha podido responder a las necesidades indispensables en materia de educación, salud y vivienda, como tampoco en prácticas cotidianas como el tránsito.

El gobierno de la Ciudad ha sido un retroceso al pasado, los últimos años de la década del 90, un intento de revival del menemismo difrazado de a-política.

El Pro parece caracterizar a la misma casta porteña de hace mas de 100 años. Son los sectores anti-populares que no estan muy interesados en la transformación del país, sino mas bien quieren asegurarse no perder capital y conservar su poder.

Quizá esta sea una oportunidad histórica, un paradigma.

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