viernes, 18 de noviembre de 2011

COMUNICACIÓN Y POLÍTICA, DE LA MANO





Copla surge en el marco de este escenario, a mediados del año 2009, con la finalidad de promover acciones y propuestas para el desarrollo de herramientas que permitan construir desde la comunicación un sujeto social comprometido con procesos de transformación a favor del interés nacional y popular. Esta construcción se reconoce además como colectiva, y su punto de partida es el valoración de todos los componentes del sujeto social y político sin pretensiones hegemónicas.
Por otra parte, se pretende promover reflexiones que abran el camino hacia un sentido común diferente de aquel que está formateado bajo la impronta neoliberal, y que esté asentado, en cambio, sobre la base de proyecto nacional que expresa Cristina Fernández. Esto implica también pensar en el paso de una gestión reactiva a otra proactiva de la comunicación pública. Porque para que este avance pueda ser sostenible y a largo plazo, es necesario fortalecer la gestión de gobierno y la voluntad transformadora de las políticas públicas, y ello sólo es posible mediante una construcción estatal más densa, más planificada e institucionalizada.

En este sentido, el aporte de Copla en la constitución y sostenimiento de este escenario, pasa por constituirse como una herramienta de articulación, la cual a su vez elige construir en red para hacer de puente entre los pedazos que muchas veces se encuentrna dispersos por falta de comunicación. Copla participa del gobierno en distintas áreas de la comunicación gubernamental. Junto a miles de argentinos fue activo agente en la construcción de la Ley de Medios. Debate en el cuerpo de ideas que desde el 25 de mayo de 2003 se vienen articulando y milita activamente junto a muchas organizaciones sociales, sindicales, juveniles, culturales y empresariales del cooperativismo y las pymes.


La Copla - Comunicación y Política para el Proyecto Nacional

sábado, 12 de noviembre de 2011

¿FIN DEL PERIODISMO?




Me pregunté ante esta nueva época de nuevos medios digitales y encontré algunas respuestas en este fragmento del libro del periodista Nicolas Mavrakis en la Revista Crisis.
Algunas cosas para tener en cuenta, aunque el dilema continúa.

Monteaguda

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salir del medio / fábricas del lenguaje / prosumidores

#findelperiodismo

por Nicolás Mavrakis
¿De qué hablamos cuando hablamos del #findelperiodismo? Entre otras cosas, del ocaso de un imaginario simbólico y de la mutación de las plataformas de producción y circulación de su discurso. De la crisis de sus soportes tradicionales y la irrupción de nuevos flujos. Y, en especial, de la impotencia de sus agentes, de su terrible desnudez. A continuación, ocho hipótesis contra los lamentos y la nostalgia.
Most of the value was created by people working free. The New York Times, 13 de febrero 2011
#1 El #findelperiodismo no es parte de una maquinaria de gestos éticos. No se trata de condenar al periodismo, como suelen creer ofendidos algunos periodistas. Es el estadío tardío de la autonomía del discurso periodístico en medio de un contexto tecnológico que avanza. El #findelperiodismo –y esto es especialmente visible en la Argentina contemporánea– es también la emergencia inédita y desnuda de los eslabones y las cadenas del periodismo bajo la forma en que Orson Welles retrató a su Charles Foster Kane en 1941: una industria dedicada a la tarea de fabricar e imponer sentidos congruentes con las necesidades de sus juntas de directorio, corporativismos y recursos productivos, mediante su intervención directa en la esfera pública a través de agentes políticos obedientes o creados por las propias empresas para tal fin. ¿Esto es nuevo? Claro que no. Pero el #findelperiodismo es su estado inédito de visibilidad. Los ejemplos son tan manifiestos que lo único destacable es una salvedad: aquella barrera algo desdibujada entre un corporativismo de capitales privados y una democracia pública, como la que desnudaban las fricciones del gobierno demócrata de Barack Obama con la cadena republicana de noticias Fox News durante la campaña electoral de 2008, en la Argentina parece sostenerse de un modo mucho más preciso entre un polo público, donde, con todas las salvedades del caso, hay una voz ciudadana integrada al paisaje, y un polo privado que, por definición, es integrado solo por el coto hermético de sus propios accionistas.
#2 La autonomización del discurso periodístico consta del mismo proceso que la autonomización del discurso literario, aunque con consecuencias bastante más trágicas. Todo aquello que para la literatura cristalizó en lo peor del academicismo postestructuralista francés, en el periodismo cristalizó en una autorreferencialidad y solipsismo que acabó por obturar el vínculo entre el modelo de intervención intelectual decimonónica –por ponerle algunas coordenadas temporales al asunto– y un circuito de información necesariamente ligado a la res pública. Desnudado de los valores románticos del siglo xix y xx –la persecución de “la verdad” y “la justicia”–, el periodismo como discurso autista se vuelve una materia inerte y desmitificada. La suya se convierte en, por reelaborar pecaminosamente a Giorgio Agamben, nuda vida: “Vida como asunto sin límites de la filosofía y vida como materia sin forma”. Un recipiente en el que se vehiculizan en un éxtasis obsceno –porque ocurre a la vista y oídos de todos– los intereses de un postor.
#3 El discurso periodístico de los siglos xix y xx goza del soporte papel. Construye a sus receptores dentro de su credo ideológico y se propaga con éxito bajo las banderas liberales. Pero en algún punto, el discurso periodístico, entendido como un todo operaciona y bien constituido, fue hackeado. Y el entramado de relaciones materiales que le daba un sustento ideológico ya no tuvo a quiénes ni cómo convencer.
Continúa en http://www.revistacrisis.com.ar/findelperiodismo.html (Revista Crisis)

viernes, 11 de noviembre de 2011

MIRAR PARA OTRO LADO




Codicia y Burrada


› Por Martín Granovsky


La codicia es el apetito excesivo de riquezas. La burrada no hace falta explicarla. Mientras los peritos trabajan para saber qué pasó en Bartolomé Mitre al 1200, tal vez sea útil explorar una hipótesis: desastres así responden a la maldita combinación de burrada y codicia.
Cromañón es un antecedente porteño de burrada más codicia. El 30 de diciembre de 2004 el boliche estaba lleno por demás, con negreo de entradas. Buena vibra, explican algunos músicos de rock. Y más dinero, hay que agregar. Que la ganancia era un objetivo mayor que la vibra queda probado porque, al menos que se sepa, la banda no pensaba donar la ganancia extra para programas dedicados a recuperar chicos del paco. Y Omar Chabán tampoco. Después estaban, claro, la burrada de las bengalas y el veneno de la media sombra. Pero sobre todo las puertas. Las puertas que abrían para adentro y apilaron cadáveres de adolescentes que iban muriendo al no poder salir. Y las puertas cerradas. ¿Recuerdan la pericia de Bomberos? La publicó Página/12. Con todas las puertas abiertas y las hojas girando hacia afuera, Cromañón hubiera quedado desagotado en dos minutos y medio. Ningún muerto. Quizá ningún intoxicado irrecuperable. Con las puertas habilitadas ese día y no tapiadas, desalojo en poco más de cuatro minutos. Quizás algunos intoxicados. No 194 muertos.
La discusión sobre el boliche de Once se hizo tonta muy rápido. Abstracta, más que tonta. El debate sobre la calidad y orientación de las puertas fue tan corto y pobre que hasta hoy los edificios son cárceles de las que no se puede salir sin llave. Y las puertas abren hacia adentro. Casi en soledad Alberto Ferrari Etcheberry, un experto en comercio de granos y relaciones con Brasil siempre generoso con la sensibilidad por la cosa pública y el apego a las soluciones concretas, desparramaba ya entonces, después de caminar por la zona de Cromañón y ver todo con sus propios ojos, su desesperación por lo que le parecía el problema más obvio de todos. Y la salida más concreta.
Cromañón tiene otro elemento que hoy vale recordar. Pocos días antes de la tragedia, Callejeros había celebrado un concierto en el estadio de Excursionistas. El entonces jefe de Gobierno explicó que ese día sí había habido inspectores porque la legislación lo obligaba, cosa que no ocurría en el caso de boliches de la escala de Cromañón.
El fetichismo por las leyes y los reglamentos y la indignación fácil (caras de una misma moneda) sirven para escaparse de la realidad.
¿Cuántos recitales como el de Cromañón había en Buenos Aires el 30 de diciembre de 2004? ¿Tres? ¿Cinco? ¿Diez? Si la legislación no obligaba a inspeccionar, ¿acaso la sensatez lo prohibía? ¿No había diez inspectores disponibles? A veces las cosas se pueden hacer con voluntad política y vocación por trabajar sobre la realidad. No hubo. Y todo sigue igual al ver las puertas públicas y privadas que continúan siendo un peligro de asfixia.
Sucede lo mismo hoy con las grandes construcciones de Buenos Aires. Ya es grave que Mauricio Macri no haya reglamentado una ley de inspecciones escalonadas votada en la Legislatura con el aporte de miembros de su mismo partido. Pero también es grave la falta de espíritu práctico que reveló la grieta de Bartolomé Mitre al 1200 y demuestra la discusión de estos días, tan pobre como la de Cromañón y por eso tan riesgosa para el futuro.
¿Cuántas excavaciones de pozo había el viernes 4 de noviembre en la ciudad de Buenos Aires? ¿Diez? ¿Veinte? ¿Cincuenta? Si está claro que tocar los cimientos del edificio lindero es un problema crónico, ¿no hay cincuenta inspectores capaces de concentrarse en las construcciones donde se juegan más vidas? ¿O puede ser igual de importante verificar los estudios de suelo y la praxis o mala praxis de las excavadoras que controlar el cambio de azulejos de un baño?
No alcanza con las leyes. No basta con cumplirlas. No son suficientes las reglamentaciones. No se arregla todo con eliminar la corrupción. Si el Estado porteño no sabe qué es lo decisivo y la sociedad no distingue qué controlar en serio y cuándo, la codicia producirá desastres. Si Macri tiene alguna duda puede llamar a marxistas como Barack Obama y Angela Merkel. Le contarán qué pasó por la codicia de los bancos, la burrada de gerentes privados y el aporte de los funcionarios públicos al mundo donde se entremezclan la codicia y la burrada.
Extraído de Página 12.

sábado, 5 de noviembre de 2011

EL MACHO Y LA CERVEZA





X Monteaguda

El macho y la cerveza

Debate del aborto en el Congreso, una presidenta mujer en nuestro país, una presidenta en el Banco Central y una ministra antes de Defensa y ahora de Seguridad... datos que nos enorgullecen. También, el arduo trabajo de organizaciones no gubernamentales que luchan hace muchos años, donde profesionales y militantes es más que destacable. Son muchas las mujeres que defienden sus derechos iguales a la de los hombres, con argumentos sólidos y actividades efectivas que conforman un nuevo escenario de integración. De todos modos, este cambio por parte de los sectores de poder económico y los medios concentrados, sigue siendo una materia pendiente.

Aún priman publicidades violentas hacia las mujeres que pasan desapercibidas y naturalizadas. Necesitamos aún más conciencia para repudiar las características machistas que aparecen en los medios. Es necesario también que los hombres también sean parte, a la par, de la lucha por una igualdad de derecho y reconocimiento de la mujer para con el hombre. En otras palabras, si no ponemos entre todas y todos, no se cambia. Las empresas en particular de cerveza, elementos de limpieza, cocina y vehículos, por nombrar algunas, no parecen interesarse en la cuestión de género. Solo en que les de buenos resultados; más beneficios y rentabilidad.

A los hombres me dirijo: Loco, no quieren que te levantes a esa mina que tanto deseas, ni tienen la fórmula para que todas te digan que si. Este spot es un vende humo a los hombres y una apología al machismo.

En el caso de esta publicidad que elegí, la idea es ya un cliché: la mujer aparece como un objeto-trofeo en donde está la fea y la linda. La fea es la que no es elegida por ninguno. Los que eligen son los tipos. Los lindos (que si son lindos lo pongo en discusión). En la publicidad, los tipos son los que eligen.

La de hacer "la segunda" también existe para las mujeres, aún más, las mujeres también tomamos cerveza, y hacemos practicamente muchas cosas similares a los hombres.
Pero los "creativos" y las empresas parecen lo verlo y sólo se quedan en el sentido común y la estereotipia.

Muchos de ellos saben que toman el acto de la amistad y el levante en un boliche, que es una práctica común entre los jóvenes. Lo que hace el publicista es tomar esa práctica social "conocida", en donde el deseo de saciar la sed y la satisfacción de la cerveza, está representada en la mujer; en su cuerpo, su belleza institucionalizada -aquella que dice quien es linda y quien no-, y en la metáfora de la mujer=cerveza. Por lo que ese deseo, según la empresa te dice en tu inconsciente, será satisfecho si tomás su cerveza.
La mujer trofeo es sexy -siempre flaca y endiosada- y siempre te va a decir que si, cuando quieras. Está dominada y sólo sabe decir SI. Ella no elige con quien estar... la eligen.

Muchos fragmentos televisivos, o bien, programas enteros -Tinelli a la cabeza- alimentan estas ideas. Si bien, la sociedad argentina atraviesa un paradigma cultural en términos de pertenencia e integridad, aún persisten lógicas retrogradas, conservadoras y discriminatorias.

Para pensar.

MARÍA SEOANE HABLA SOBRE EL PERIODISMO ACTUAL

La siguiente es una entrevista realizada por MediosLentos.com, un excelente blog de periodismo creado por ex-alumnos y alumnas de la escuela de periodismo ETER. Felicitaciones porque es muy completo y serio. Espero que les guste blogueros y blogueras, como así también los lectores locos que googlean y caen por acá, casi sin querer.

Monteaguda


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"No se trata sólo de repartir la riqueza sino también de repartir la palabra”




Por MediosLentos.com


La periodista, escritora y directora de Radio Nacional, María Seoane, nos acompaña en este nuevo Invitado del mes en una entrevista imperdible en la cual nos cuenta cómo decidió ser periodista y cómo llegó a ser directora de Radio Nacional.

¿Cuándo comenzaste a ejercer la profesión?Me hice periodista en México. En el exilio mexicano descubrí que era la profesión que reunía mis tres intereses: la política, la literatura y la historia. Comprendí que el único periodismo que me interesaba ejercer no era de cronista de la inmediatez, sino de cronista de la historia. Entendí que el género que más me interesaba desarrollar era la investigación periodística y que en el periodismo no solamente, como nos enseñan las normas anglosajonas, hay que preguntarse dónde, quién, cuándo, cómo, sino también el porqué. Porque en verdad el porqué es el que identifica las razones de la realidad, del comportamiento de los sujetos y de los protagonistas en la historia, y explica también la puja de intereses en la misma. Así que tanto lo que se quiere ocultar como lo que se quiere contar nunca es neutro, y el periodismo de investigación sirve para saber eso.
¿Qué es ser periodista entonces?Creo que el periodista es un intelectual que siempre se siente en disputa con los poderes establecidos. En tiempos de dictadura, pensábamos que la confrontación era con los gobiernos dictatoriales, pero ahora en tiempos de democracia, nos damos cuenta que son los gobiernos con las corporaciones que establecen el poder permanente, porque los gobiernos son inquilinos del poder sometidos a elecciones.
No se trata de ver si alguien tiene una cartera Vouitton, si tiene cinco hectáreas, si es funcionario público o no. Se trata de ver qué acciones concretas hace para modificar la vida de la gente que lo rodea, tanto sea desde el mundo privado de la corporación o desde el mundo público de un gobierno. A mí me parece que un periodista debe obviar la frivolidad al poner su mirada en cosas vanas, y centrarse en las políticas que modifican la vida de la gente, y si esas políticas entrañan daño o no.
Naciste en Capital Federal, ¿no? ¿Y en una familia donde predominaban las mujeres?Soy porteña, tercera generación del lado de madre. Del lado de padre la segunda. Sí, en la familia de mamá predominaban las mujeres pero fue mi papa el verdadero responsable de mi amor por los libros. Aún hoy él es un gran lector. Cuando tenía 8 años me preguntó que quería ser y yo le dije escritora. A los 40 le volví a preguntar: “Decime papá, ¿qué iba a ser yo cuando era chica?”, y él me contestó: “Querías ser escritora”. Le retruqué: “¿Y nunca te dije que quería hacer otra cosa?”, y él me respondió: “Nunca”.
¿Por qué seguiste primero una carrera de Ciencias Económicas?Por razones familiares. Tal vez en ese momento se pensaba en tener una profesión que le permitiera a gente como yo, que provenía de padres obreros de clase media baja, la necesidad de tener más dinero o ser más rentable. Entonces empecé a estudiar para Contador Público en la universidad de Ciencias Económicas. La única materia que hice fue Contabilidad 1, y deserté habiendo dado ya todas las materias humanísticas previas y libres. Así que me anoté en la carrera de Letras, y por un tiempo hice las dos carreras, pero bueno (hace una pausa, juega con el encendedor y sigue) me di cuenta que no podía porque me casé, así que me dediqué sólo a estudiar Economía, en tiempos en que la economía se definía como una de las ciencias más humanas, en el sentido que trataba de ver el bienestar de los seres humanos más que la riqueza del mercado. Eso terminó con la dictadura del `76, cuando se cambiaron todos los planes de estudio y comenzó a prevalecer la economía de mercado. Comprendí lo que significa el interés de clase fundamentalmente, que siempre detrás de un conflicto político existe un conflicto de intereses y que esos intereses tienen que ver con la materialidad. Ese pensamiento es un pensamiento que me honra haberlo aprendido enla Universidadde Buenos Aires.
¿Existen periodistas “de primera”, “de segunda” y “de tercera” como declaró hace unos meses un colega?Hay periodistas, algunos más talentosos que otros. Eso de que son de primera, segunda o tercera me parece una categoría medieval y atrasa realmente (hace una pausa, mira fijo y contesta) si es medieval atrasa. Hay periodistas que son más talentosos que otros, pero todos lo son en tanto acepten las reglas de la profesión, que son las que te definí: la búsqueda permanente de acercarnos a la verdad de los hechos, de las motivaciones de los protagonistas, se trate siempre sobre el poder, esté donde esté, sea en los gobiernos de turno o en las corporaciones, sea en el poder real o en el poder electivo o transitorio, que es el poder político.
No abusar del off the record y para fundamentar una denuncia no instalar la sospecha sin que exista sede judicial para eso, porque la instalación de la sospecha construye operadores políticos, no periodistas. Cuando un periodista dice: “Se supone que este funcionario tiene 5 millones de hectáreas en el sur”, y no hay ninguna prueba de que eso exista, ni siquiera hay una denuncia de que él lo hubiera comprado con fondos públicos, ese periodista es un operador de intereses políticos contra ese gobierno donde está ese funcionario.
¿Existe un cambio en el periodismo de hoy con respecto a los medios de comunicación?Hoy está en discusión la deontología profesional de manera muy evidente, porque el proceso de conversión de las empresas periodísticas en holdings que integran actividades extracomunicacionales cuyos periodistas han sido sometidos, algunos, otros por convicción, otros por interés a transformarse en prenseros de los intereses de esos grupos económicos.
Al parecer esto es un daño irreversible en la medida en que no se tenga la libertad de conciencia como eje de la profesión y también que el periodista acepte transformarse en un prensero de intereses económicos.
El periodismo es una de las profesiones más extraordinarias, el debate sobre lo público y lo privado es importante, la profesión tiene reglas que deben ser usadas en cualquier lugar, se ejerce el periodismo en empresas privadas o se ejerce el periodismo en medios públicos.
Pero lo que sí tenemos que decir es que como no hay neutralidad, exigimos, desde el punto de vista de la formación profesional, por lo menos yo exijo, que se enuncie desde dónde se habla.
No hay neutralidad. Los periodistas de los grandes medios privados que defienden intereses corporativos, por ejemplo la soja, deberían decir explícitamente los negocios que tienen vinculados a la soja, a la empresa en la que trabajan, si es que van a tomar su punto de vista. Y lo mismo que en los medios privados para los medios públicos. Los periodistas deben decir: “Nosotros somos periodistas de medios públicos, creemos en la deontología de la profesión, pero nuestra búsqueda, nuestra enunciación es de la defensa de lo público sobre lo privado, de la defensa dela Leyde Medios de la democracia, de la defensa del federalismo, de la defensa de la apropiación pública de los bienes de circulación cultural. Creemos que la información es un derecho humano básico, que no puede ser apropiada como una mercancía. En ese sentido no compartimos el derrotero final de la información”. En eso estamos, eso es lo que estamos discutiendo.



¿Cómo ves el descreimiento de la sociedad para con el periodismo? La sensación es que cualquiera puede ser periodista y cualquiera puede opinar.Cualquiera puede opinar, no cualquiera puede ser periodista. Y el descreimiento de la sociedad frente al periodismo no es tan así, no es frente al periodismo como profesión sino frente a algunos medios en particular.
¿Cómo te llegó la noticia de que ibas a ser la directora de Radio Nacional?Trabajé hasta mayo de 2009 en Clarín como editora jefe. No me arrepiento de mi carrera profesional en Clarín, no me arrepiento para nada. Sí estoy segura de que no participé nunca de las cosas que no compartía y que jamás firmé algo que no compartiera. Creo que ese proceso se terminó para mí, sobre todo en el momento en que comienza a estallar claramente esto, que hay intereses de un holding multieconómico cuyo negocio central no es la comunicación que entra en colisión de intereses con la responsabilidad de informar.
Y estaba decidiéndome a escribir mi libro, libro que va a salir ahora en noviembre sobre la historia de Rafael Perrota, el director del Cronista Comercial, desaparecido en 1977. Estaba dispuesta a seguir dirigiendo y escribiendo en el Centro Cultural Caras y Caretas, que es un proyecto muy querido para mí desde hace muchos años. Y entonces me llamó el señor Tristán Bauer y me ofreció dirigir Radio Nacional. Para mí fue un desafío porque estaba al punto de jubilarme.
En realidad el día que asumí en Radio Nacional me enteré que me había salido la jubilación (risas), así que estoy legalmente jubilada, sin cobrar por supuesto la jubilación, porque a partir del momento en que ingreso no es posible tener dos salarios del Estado. Fue un gran desafío y también un gran honor, porque acá yo siento que estoy donde quiero estar y hacer lo que quiero hacer con la comunicación.
Me siento muy contenta de trabajar en la radio de todos los argentinos y poner cada vez más a la radio a tono con esto que pensamos del periodismo, del compromiso con la circulación de la información y en una defensa muy sistemática de lo que esla Leyde Medios de la democracia, porque creo que ésta va a posibilitar democratizar la palabra. Asumí con la convicción de que no se trata sólo de repartir la riqueza sino también de repartir la palabra. Y repartir la palabra es exactamente lo que yo quiero que la radio haga.
¿Qué pensás del caso de los hijos de Ernestina Herrera de Noble y de la realización de los ADN?Creo que los ADN deben ser hechos, si hay una ley, hay una presunción de delito, hay una causa que lleva 10 años, y la verdad de la justicia indica que deben ser hechos para saber la verdad, tanto para las familias que buscan sus hijos, nietos apropiados, como para la propia historia de Marcela y Felipe, que saber la verdad los va a hacer libres, elijan lo que elijan. Creo que son los casos más dolorosos que tienen que sufrir las consecuencias de aquella dictadura terrible enla Argentina. Se debe cumplir la ley porque nos hace libres de verdad, tanto para mí como ciudadana, como para la señora de Noble.
Cuestionario de Bernard Pivot
¿Cuál es tu palabra favorita?Deseo
¿Cuál es la palabra que no te gusta para nada?Muerte
¿Cuál es el ruido o el sonido que más te gusta?Cuando mi hijo entra en mi casa
¿Cuál es el ruido que menos te gusta?El ruido de las rejas, cuando fui a hacer una entrevista a la cárcel. El ruido de las rejas detrás de la espalda.
¿Creés en Dios?Tengo una formación cristiana, católica. Es muy difícil desprenderse de esa matriz. No soy practicante de la religión, creo en lo laico, pero si te digo que creo en Dios te miento, y si te digo que no creo en Dios también te miento.
¿En qué te considerás “media lenta”?En hacer las valijas, en realidad detesto hacer las valijas.
Autor
Luciana Mazza Toimil
luciana@medioslentos.com
Fotografía
Carolina Amengual
cruachanfotografia@hotmail.com
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