sábado, 12 de noviembre de 2011

¿FIN DEL PERIODISMO?




Me pregunté ante esta nueva época de nuevos medios digitales y encontré algunas respuestas en este fragmento del libro del periodista Nicolas Mavrakis en la Revista Crisis.
Algunas cosas para tener en cuenta, aunque el dilema continúa.

Monteaguda

______



salir del medio / fábricas del lenguaje / prosumidores

#findelperiodismo

por Nicolás Mavrakis
¿De qué hablamos cuando hablamos del #findelperiodismo? Entre otras cosas, del ocaso de un imaginario simbólico y de la mutación de las plataformas de producción y circulación de su discurso. De la crisis de sus soportes tradicionales y la irrupción de nuevos flujos. Y, en especial, de la impotencia de sus agentes, de su terrible desnudez. A continuación, ocho hipótesis contra los lamentos y la nostalgia.
Most of the value was created by people working free. The New York Times, 13 de febrero 2011
#1 El #findelperiodismo no es parte de una maquinaria de gestos éticos. No se trata de condenar al periodismo, como suelen creer ofendidos algunos periodistas. Es el estadío tardío de la autonomía del discurso periodístico en medio de un contexto tecnológico que avanza. El #findelperiodismo –y esto es especialmente visible en la Argentina contemporánea– es también la emergencia inédita y desnuda de los eslabones y las cadenas del periodismo bajo la forma en que Orson Welles retrató a su Charles Foster Kane en 1941: una industria dedicada a la tarea de fabricar e imponer sentidos congruentes con las necesidades de sus juntas de directorio, corporativismos y recursos productivos, mediante su intervención directa en la esfera pública a través de agentes políticos obedientes o creados por las propias empresas para tal fin. ¿Esto es nuevo? Claro que no. Pero el #findelperiodismo es su estado inédito de visibilidad. Los ejemplos son tan manifiestos que lo único destacable es una salvedad: aquella barrera algo desdibujada entre un corporativismo de capitales privados y una democracia pública, como la que desnudaban las fricciones del gobierno demócrata de Barack Obama con la cadena republicana de noticias Fox News durante la campaña electoral de 2008, en la Argentina parece sostenerse de un modo mucho más preciso entre un polo público, donde, con todas las salvedades del caso, hay una voz ciudadana integrada al paisaje, y un polo privado que, por definición, es integrado solo por el coto hermético de sus propios accionistas.
#2 La autonomización del discurso periodístico consta del mismo proceso que la autonomización del discurso literario, aunque con consecuencias bastante más trágicas. Todo aquello que para la literatura cristalizó en lo peor del academicismo postestructuralista francés, en el periodismo cristalizó en una autorreferencialidad y solipsismo que acabó por obturar el vínculo entre el modelo de intervención intelectual decimonónica –por ponerle algunas coordenadas temporales al asunto– y un circuito de información necesariamente ligado a la res pública. Desnudado de los valores románticos del siglo xix y xx –la persecución de “la verdad” y “la justicia”–, el periodismo como discurso autista se vuelve una materia inerte y desmitificada. La suya se convierte en, por reelaborar pecaminosamente a Giorgio Agamben, nuda vida: “Vida como asunto sin límites de la filosofía y vida como materia sin forma”. Un recipiente en el que se vehiculizan en un éxtasis obsceno –porque ocurre a la vista y oídos de todos– los intereses de un postor.
#3 El discurso periodístico de los siglos xix y xx goza del soporte papel. Construye a sus receptores dentro de su credo ideológico y se propaga con éxito bajo las banderas liberales. Pero en algún punto, el discurso periodístico, entendido como un todo operaciona y bien constituido, fue hackeado. Y el entramado de relaciones materiales que le daba un sustento ideológico ya no tuvo a quiénes ni cómo convencer.
Continúa en http://www.revistacrisis.com.ar/findelperiodismo.html (Revista Crisis)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...