martes, 21 de febrero de 2012

El Flaco Spinetta, eterno



Este video es el recital en Vélez del Flaco, llamado "Spinetta y las Bandas Eternas". Esta completo, en dos partes. Qué decir, uno de los mejores recitales de mi vida.

Y pienso en como se dio el gusto de repasar y tocar casi todo su repertorio un año antes de irse físicamente.
La verdad que no tengo más que hermosos recuerdos, desde la primera vez que lo vi hasta la última.
La primera fue inborrable. Fue en el Coliseo, en el año 2004 presentando Camalotus, una especie de lado B de su discazo "Para los árboles".
Recuerdo la paz que me envolvió esa noche. Estaba hipnotizada. Nunca había escuchado en vivo a un músico tan tremendo, impecable y excepcional. Era un sonido nuevo para mi, acostumbrada al rock de guitarras fuertes. Lo conocí en su etapa de jazz rock, pero fue la puerta que me abrió para conocer su pasado más rockero y power, como Pescado Rabioso o Invisible, que me fascinaron cuando las escuché.
Su voz era tan suave y al mismo tiempo fuerte, que me hacia viajar sin duda la psicodelia en los `70, entre Los Beatles y Floyd. El Flaco me llevaba a memorias colectivas de espacios y tiempos que no viví.

También, me hizo descubrir la poesía. Para mi no era la poesía algo importante en mi vida hasta que llegó Spinetta. Antes del flaco no conocía a Artaud. Antes del Flaco no conocía los colores de la poesía. Y me estimuló a escribirla, a animarme, a tomarme el atrevimiento de empezar a jugar con las palabras, de conocer el surrealismo en sus diversas formas, tanto en la escritura como en lo visual. Me identifiqué en ese mundo enseguida, era parte de aquello que hasta ese momento no conocía. Le debo tanto al Flaco, le agradezco tanto. Me hizo conocer un mundo artístico distinto, un mundo que quedaba en la Argentina, que era en mi país y no en otro. Una poesía en castellano que no hacía falta traducir ni decodificar. El Flaco era un poeta y un rockero de la hostia. Es nuestro legado vivo.

Aparte de haberme motivado a tocar y escribir poesía, me hizo vivir tantas sensaciones bellas cuando lo escuchaba en vivo. Era como ver a un angel, a un iluminado. Siempre lo vi un poco endiosado, y se que era un humano como todos nosotros. Quizá esa idolatría no sea tan buena porque genera cierto fanatismo que puede perjudicar más que nada al músico en este caso. Por eso, se que el Flaco era un gran artista, humano y porteño, un referente de nuestra ciudad y del rock argentino.

Hoy escucharlo me da tristeza y melancolía pero a la vez mucha tranquilidad. TRANQUILIDAD PORQUE LO SIENTO CERCA MÍO Y DE TANTOS, a pesar de esa ausencia física que a todo ser humano le cuesta comprender. ¿Qué hay que compreder? bancarse no ser. Ese no ser o esa nada, que tanta
incógnita o angustia nos puede generar con sólo pensarlo. De todos modos, podríamos cambiar ese significado material de no ser y pensar que se puede ser en los demás. En lo que dejamos en otras personas.

Creo que se puede estar vivo en el pensamiento, en las emociones y en las acciones de otros. En todos aquellos que están cerca, como nuestra familia o amigos, como asi también
de aquellos anónimos que en el caso de Spinetta eran sus fans, los que lo escuchábamos y aprendíamos, cantábamos, soñábamos. Nos daba una inmensa paz, alegría, reflexión. El placer de escuchar la poesía con el rock y su voz tan particular, es algo que sigue vivo dentro de cada uno de nosotros, que no lo conocimos personalmente pero que nos acompañó en esa extraña relación que uno tiene con sus referentes.
Spinetta nos acompaña en los recuerdos y en los instantes imborrables. El legado del Flaco no se va nunca porque es un arte que trascendió su cuerpo. Su arte no es sólo su música, sino tambien
su poesia, su "sed verdadera", su trabajo incansable de crear, de inventar, de ser un buscador de significantes ofreciendo su poesia siempre viva. Y es por eso que
podemos sentir que está vivo en lo que nos dejó y en nuestros "días de la vida" -como aquella canción-.

¡Son tantas las canciones que seguirán sonando en nuestra mente y que seguiremos cantando con amor!
Ese amor que nos enseñó a dar en su poesía, que nos hizo sentir en sus shows.

El amor del Flaco nos hace sentir vivos, creando un día nuevo, una mirada, un gesto, una palabra, o más bien dos:

Gracias Luis.
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